Quedan pocos días para mi retorno a Chiloé y esta visita extendida a Temuco me ha permitido poder encontrar con personas amadas que Dios me ha regalado durante los años: La Ester Techy y la Cristi retoña, mujeres que siguen con un corazón niño y humilde las pisadas de Jesús y de quienes siempre estoy aprendiendo ¡admiro mucho a estas «trompetistas»! (talla interna).
Con ellas y otras personas a las que conocí estos días dimos la bienvenida a la estación abrigadita de tonos cálidos: El otoño. El fogoncito del viernes, las comidas compartidas, las risas y sobremesas largas (mi parte favorita) fueron un bello regalo para cerrar este viaje. Estos encuentros me hacen imaginar y anhelar nuestra vida en ese cielo nuevo y tierra nueva, a la mesa y en el camino disfrutando en pureza de la presencia de Dios para siempre.
Recargada y con algo de nostalgia me regreso al archipiélago, expectante de los nuevos desafíos que me propondrá Dios para este semestre.
Comparto por aquí algunas fotitos para la posteridad:




Gracias por leer hasta aquí!!
Un abrazo.

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