Durante el mes de abril nos encontramos como grupo de hermanas UCB Achao, retomando todas nuestras actividades. Los discipulados con un pequeño grupo de mujeres entre los 20 y 40 años. Continuamos en esta jornada con un estudio sobre los fundamentos de la fe (en la última patita!!), el cual ha sido muy enriquecedor para cada una y un ayuda memoria para cuando a veces una olvida los ABC de doctrina cristiana. Aunque no todas siempre llegamos con la enseñanza oída o el versículo memorizado, cada instancia de reunirnos es una donde todas nos llevamos algo.
¡Les cuento también del otro grupete! Las damas. Recientemente le dimos la bienvenida oficial a nuestras reuniones con un retiro muy especial que tuvimos el sábado 27 de abril. Fue un espacio de reflexión acerca de Tito 2.3-5, texto en donde Pablo le da la responsabilidad a Tito, compañero de misión en isla Creta, que de enseñe lo que está de acuerdo a la sana doctrina a diferentes grupos de personas. En este caso, a las ancianas, es decir, a mujeres maduras espiritualmente (no necesariamente con bastón jaja). De como deben ser en su conducta y desde ese ejemplo de integridad, instruir a las más jóvenes en lo que atañe a su papel al interior del hogar.
Alguien comenta al respecto:
«…Dios les ha dado una posición estratégica de influencia y apoyo para sus maridos y sus hijos, y deben dejar que el amor domine su influencia y apoyo«
Sin duda las hijas de Dios, ya sean casadas o solteras, son un pilar importante en la vida de sus hogares y para sus comunidades de fe, siendo llamadas a reflejar con amor maternal, sencillo y hospedador, el carácter de nuestro Jesús.
El retiro fue sin duda una instancia para acercarnos más las unas a las otras y un espacio de vulnerabilidad en donde algunas pudieron abrir sus corazones, ser oídas, recibiendo contención y palabra.





Me encuentro muy expectante a lo que Dios continuará haciendo en nuestras vidas como mujeres dentro de esta congregación, siendo desafiadas a seguir creciendo no solo en el conocimiento de Él, sino también creciendo y abundando en amor las unas por las otras.
«Puesto que en obediencia a la verdad ustedes han purificado sus almas para un amor sincero de hermanos, ámense unos a otros entrañablemente, de corazón puro. Pues han nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece«
1 Pedro 1.22-23

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