En la isla Quinchao este mayo no está siento como el mayo del año pasado, se siente más bien como julio de 2023, ¡gélido! Algo que he descubierto aquí es que cuando hay 7° se siente como 3°. Dicen que tiene que ver con la influencia del mar… o algo así.
Y aunque no manejo mucha información climática de estas tierras, sí sé que este frío adelantado apuró la olla para comidas calientes y caldos, como cazuelas y porotos con riendas. También he recuperado la cocina de mi mamá preparando pie de pescado, que en realidad es más una tartaleta.


Hay gente del «norte» que piensa que como vivo junto a una bahía me alimento mariscos y pescados con frecuencia pero para nada, ¡es muy excepcional!. Como cuando hace unas semanas unos hermanos después de la reunión dominical me regalaron unas frescas cholguitas. Jamás había preparado algo así, por lo que recibiendo instrucción de una amiga, mi madre y tutoriales de youtube, logré un producto bastante decente. Con todo el tiempo que tomé para limpiarlas y cocinarlas, sin duda se hicieron agua jaja.

Disponer de alimentos y poder prepararlos de formas deliciosas me parecen «lujitos» inmerecidos que solo Dios me puede ofrecer con tanto cariño. Dice génesis que con tanto gusto Él creó todos estos productos para mostrar su gloria, pudiendo no solo sustentar nuestros cuerpos sino que también gozar de sus sabores y aromas junto a otros amigos o bien, compartiendo la mesa y la cocina solo con Su presencia, como es mi caso.
Hay tanto bien de Dios en nuestras ordinarias vidas ¡demos gracias por eso!.

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