Hacer el fuego.

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Prender la estufa es para mi como una liturgia diaria, un momento terapéutico. Me encanta sentarme por largo rato (podría estar horas) a cuidar el fuego y contemplar como flamea su llama. En estos tiempitos aprovecho de descansar, converso con Jesús, a veces canto, leo mi biblia, sueño despierta o sencillamente hablo conmigo misma…pero no todo es color de rosa. Existen ocasiones en que abrigar la casa puede ser un verdadero dolor de cabeza cuando los palos están muy húmedos. Y es que aunque existen momentos en dónde ofuscada renuncio a encenderla, por lo general si lo logro (con bastante perseverancia) y sin faltar por supuesto, el arsenal de carbón, astillas y cera para virutillar el piso, tal como se ve en la foto.

El sacred place

Lamentablemente los trucos que aprendí de mi padre por años, aquí son pocos aplicables. Y es que hacer fuego en Chiloé ha sido todo un reto, casi como aprender de cero.

La leña en la isla si que es un asuntaso. Por el clima que la caracteriza, los troncos suelen estar empapados todo el año… a menos que te prepares con suficiente tiempo y cuentes con un buen techo para protegerla de temporales. Si hablamos de costo, ¡esto si que ha sido sorprendente para mi!. En Quinchao puedes ver abundancia de árboles de punta a punta y naturalmente, eso me hizo pensar que su costo para calefacción podría ser económico pero no, el precio dobla al de mis tierras en La Araucanía. Así que si comer palta era para mi un lujito ¡la leña no tiene parangón! Pese a todo, Dios ha sido fiel en proveerme de todos estos recursos sin medida.

A continuación escribiré algo así como el abc de mi hechura de fuego.

Receta para hacer un buen fuego (según mi experiencia) en la isla:

Paso 1. Antes que nada, abra todos los tirajes de la estufa.

Paso 2. Haga un montoncito de carbón al centro, ideal 3 o 4 trozos grandes.

Paso 3. Ponga tímidamente un poquito de cera sobre ellos.

Paso 4. Agregue restos de papeles, diarios, cajas de huevo, cartón o lo que tengas a disposición (se vale papeles del baño si es que no tienes nada de lo anterior). Puede echarle de todo excepto plásticos (amigo/a que lee, póngase juicioso/a y no queme plásticos).

Paso 5. Sobre los papeles, póngale otro chorrito de cera.

Paso 6. Arme con unas 4 a 5 astillas una especie de torre alrededor de esta warara y siga rellenando en los espacios que encuentre con más cartón y papeles.

Paso 7. Préndale fuego y deje la puerta de la estufa alguito abierta.

Paso 8 y final: Una vez que encienda, cierre la puerta y espere que prenda un ratito. Más tarde, métale uno o dos leños grandes. Una vez que agarre, comience a cerrar el tiraje poco a poco. Cuando ya estén bien encendidos, bájele hasta casi el final.

Consejo. Ideal limpiar el caño (en Temuco el «cañón») una vez al mes, máximo cada dos. Así no tendrás problema para encender y el humo no «revocará» («devolver», en chilotés). Además claro, de prevenir sobrecalentadas e inicios de incendio. Sea precavido/a.-

Esa es mi receta de fuego ¿y cuál es la tuya?

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● Sobre mi

Soy Estefi, la personita detrás de este blog. Abro espacio para compartir a pulso sobre mi camino de fe en medio de cambios de casa, diagnósticos tardíos y algunas contracturas.

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