Resúmenes después de semanas calladitas.

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Han pasado más de dos meses desde que no me detengo por un momento en este blog.

-Visita a Meulín. Descubrimiento de carbonada con luche y caracoles.

-Visita a Temuco. Oraciones, consejos, arrullos y cuecas.

–Mente en renovación. La flama no se extingue, en retorno al Primer Amor.

-Reemplazos en el Hospital de la Familia y Comunidad del Archipiélago de Quinchao sí, así de largo es el nombre del «CESFAM con camas», donde me encuentro trabajando.

Si me pidieras un resumen en puntos, éste sería ni más ni menos. Y es que cada cosa es un mamotreto de aprendizajes y gratitud por lo que me toca escoger uno (posiblemente desglose alguno más en una entrada del futuro).

Viaje a La Araucanía.

¡Dios sabe cuanto necesitaba visitar a mi familia! Cuando me vine a Quinchao, venía convencida de que sería fuerte a esta separación y me adaptaría sin tanta dificultad pero con el paso de los meses no sólo he podido conocer más a Dios, si no también conocerme a mi misma, descubriendo que sin duda, me cuesta trabajo estar lejos, tira la sangre como se dice, tira el cariño.

Volver a visitar Temuco por dos semanas me permitió regalonear a mis seres queridos, tomar tiempo para el reposo, recibir consejo y oración, así como también, autoevaluar mi tiempo acá y preguntarle como tantas veces al Padre eterno, ¿y ahora, como sigo? estableciendo nuevos objetivos y recuperando otros que por diferentes circunstancias los perdí en el camino. Dios es fiel y en su compañía pude (y aún sigo en eso) aclarar mis pensamientos y escoger bajo Su dirección donde ir en los próximos seis meses.

Llegar a la casa y ver a mi preciosa Leonor más grande, pelucona, sociable y risueña me derritió y traté de pasar el tiempo que pude con ella, aprovechando cada minuto. Las sobremesas con los papás y la familia de mi hermano siempre es un buen momento para disfrutar y ponerse al día.

En este tiempo escogí también ayudar en esas tareas domésticas más finas y aunque parezca para algunos aburrido o agotador, a mi me relaja un montón, es casi como una terapia en la que me concentro y no me importa el tiempo que pueda tomar: La cosa es hacerlo bien, para la gloria de Dios. Pensar en la omnipresencia del Señor me hace ser consciente de que esta casa, es también su casa: Las sillas, la mesa, el wc y hasta esas cerámicas pegoteadas de aceite.

Las fiestas patrias de este 2023 lo pasamos con la familia de mi cuñada y fue muy especial. Y aunque los Lobos Contreras éramos un puñadito entre los Hernández, se dieron pequeños espacios para compartir con personas nuevas para nosotros. Tuvimos un invitado de lujo, cuequero total, don Gustavo Cornejo, el autor de la Cueca a la bandera y por lo que oí, precursor del BAFONA. Al ritmo de sus ochenta o noventa y tantos bailó una cueca con tanta gracia que nos emocionó.

No puedo dejar de mencionar acá la visita a mis hermanos y hermanas amigos. Fue un tiempo tan bello. Con algunos pude compartir un par de minutos, algunas horas y con otras hasta dos días, perdidas en el campo. Pudimos saber los unos de los otros, compartir historias, testimonios, consejos y oraciones. Personitas siempre tan atesoradas en mi corazón y un abrazo de Jesús en mi vida ¡soy tan afortunada de tenerles cerca!

Esto es solo un poquito pero quería contarte. Comparto por aquí algunas fotos para recordar esos días.

Las maravillosas tortillitas de papas de viaje a Temuco.
La llegada y los besitos a esta preciosura del Señor.
La Techy de mi corazón.
Los tiempo profundos, sencillos y verdes con mi querida Cristi retoña.
El desayuno misionero de Arielito a tierras lejanas y su despedida.
La primera ida a la iglesia a nuestros treinta con mi hermanito del alma.

¡GRACIAS por animarte a leer hasta aquí!

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● Sobre mi

Soy Estefi, la personita detrás de este blog. Abro espacio para compartir a pulso sobre mi camino de fe en medio de cambios de casa, diagnósticos tardíos y algunas contracturas.

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