Acuarela.

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Cuando el clima acompaña, casi siempre regreso a la casa más cerquita de la costanera, así como que no quiere la cosa, mis pies se apresuran hasta la orilla.

Contemplar el horizonte acuarela de los atardeceres se está convirtiendo en un verdadero pasatiempo terapéutico. En la mitad de muchos pensamientos, el sonido del agua, la silueta de las islas y el blanco de la cordillera que está en el fondo, son como un murmullo de Dios atrayéndome a la quietud, a la belleza y a la esperanza.

Miro y pienso que un día…

Hallaré mi sincera vocación,

La iniquidad de los corazones desaparecerán, la mía y la de todos.

Dejaré de luchar,

me dejaré encontrar por el Amor para siempre

y caminaré con confianza hasta Su mesa.

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● Sobre mi

Soy Estefi, la personita detrás de este blog. Abro espacio para compartir a pulso sobre mi camino de fe en medio de cambios de casa, diagnósticos tardíos y algunas contracturas.

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