Desde el 15 de enero que no pasaba por aquí (¡me parecía que mucho más!).
El breve y no muy caluroso verano en Achao pasó rápido. La tranquilidad de este lugar junto con la compañía de algunas visitas que hospedé, las idas a la playa, las reuniones de oración de día y los ocasionales helados de tarde después del trabajo fueron un descanso que agradezco.
Ya en muy pocas semanas se cumple 1 año desde que llegué a Chiloé y han pasado tantas cosas. Cuando me preguntan por la vida en el archipiélago, por lo general las personas desean oír experiencias emocionantes pero para mi realmente, ha sido continuar la vida cotidiana en un territorio y cultura diferente. Muchos de los desafíos no son tan distintos al lugar de donde provengo y el deseo de Dios en mi para caminar con él cada día permanece; algunos días con entusiasmo y fervor y otros, en debilidad pero siempre Su voz llamando a mi puerta.
En este mes y a causa de algunas situaciones de salud me encuentro en Temuco. Venir aquí siempre me lleva a pensar desde afuera lo que ha sido y lo que será este nuevo periodo en la isla, lo cual me genera muchas emociones. Compartir con amigos, disfrutar a los seres amados y de los servicios de «la gran ciudad» como me gusta llamarle, me animan cada vez que vengo. En esta ocasión, tomando oportunidad también para contactarme con familia en Jesús con las que serví años atrás, esto ha sido muy bello.
Gracias a ti que me lees en este momento y que cuando te acuerdas, oras por mi y por nuestra iglesia achaína. Gracias a los que me escriben de vuelta.
Espero estar más presente por aquí para este 2024.
Un abrazo!! Dios te bendiga.

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