Vivir con la Sole.

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Hola amigos y amigas. Paso por aquí para compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la vida de a uno, de procesos y aprendizajes sobre estas épocas chilotas en soledad.

Existe una disciplina espiritual, o hábito en la formación espiritual de la cual poco se habla: La Solicitud. Por ahora no hablaré de la Solicitud pero si de la soledad en sí misma, la cual he experimentando y me está transformando durante este año y 4 meses, desde que llegué a Quinchao.

PROCESO
En un principio fue algo un poco difícil. Siempre he vivido acompañada: Mi familia, la familia de unos tíos cuando viví en Santiago unos meses y mis compañeros de instituto cuando me interné un año a estudiar teología. Aún en pandemia nos achoclonamos como pudimos ante la ausencia de contacto social con el exterior.


Venir a vivir a una isla con días grises y lluviosos resultó ser un gran desafío al cual, con el correr de los meses me fui adaptando poco a poco. Y aunque he hablado sola en voz alta toda mi vida, la cual es una especie de compañía extraña y patológica, nada reemplaza la búsqueda de una comunidad, en mi caso, personificada por la iglesia local de Achao, y por supuesto, no hace falta mencionar mi huésped permanente, Dios, mi amigo y Salvador.


Para ser justa en un principio evité construir lazos más estrechos con mis hermanas, deseaba ir poco a poco y cuidar mi corazón en esta etapa inicial. Con el tiempo todo se fue afianzando, abriendome a esta familia y Dios me fue regalando amigos con quienes disfruto la vida mientras vivo en este rinconcito.

APRENDIZAJES
En muchas ocasiones las personas tienen una serie de reacciones frente al hecho de que me encuentre viviendo sola al poto del mundo como se dice jaja. Se sorprenden, felicitan, cuestionan o no entienden. Con calma y con cariño les cuento mi historia acerca de la tranquilidad con la que me tomo esta etapa de a uno a mis 34 años.
Podría  dar lugar a mucho pesimismo en mi mente, pero por lo general me gusta ver «el vaso medio lleno» en estos asuntos y hacer el esfuerzo de visitar a gente o inventar caminatas. Tengo  amigos que también me acogen de manera constante y me invitan a su hogar, lo cual trae mucha alegría a mi corazón.

Estar sola me ha permitido forjar paso a paso un estilo de vida o cultura en la que en el sosiego aprendo a cultivar una relación íntima con Dios, obviamente no sin mis traspiés de cuando en cuando. Las oportunidades que brinda la soledad son preciosas pero debo mantenerla a raya también para que no se vuelva costumbre ni forje mañas.

UN EJEMPLO DEL CUAL TOMO NOTA
En la vida del apóstol Pablo veo como, pese a su vocación personal e invitación para los hermanos a la soltería (1 Corintios 7.6-8), no se aisló y también, Dios no lo permitió.

Pablo siempre compartió sus viajes misioneros con otros compañeros (Hechos  13.14; 16.6;), visitando a hermanos y hermanas en diferentes regiones y ciudades  (Hechos 20.2; Romanos 1.13), trabajando junto a otros en su oficio de hacedor de tiendas (Hechos 18.3-4) o aún más ¡compartiendo sus prisiones! (Hechos 16.23-25).


Pablo siempre escogió la comunidad, Su Señor se la brindó. Creo que de esto se trata realmente cuando el Creador dijo que no era bueno para el hombre estar solo (Génesis 2.18). Quiero decir, no es el matrimonio el único camino, porque sino ¿Qué haríamos con los huérfanos y las viudas (en sentido literal) o con los «eunucos» de esta generación? Que por la aflicción que provocan sus afectos rotos por el pecado, en obediencia a Cristo han tomado el camino de la soltería y el celibato,  abrazando a sus iglesias como algo más que iglesias, como sus propias familias.

EN CONCLUSIÓN
Vivir en soledad pueden ser circunstancial o una elección, pero en Su soberanía Dios no nos deja ni dejará solos. Aún si vivieras en el lugar más remoto de esta tierra, allí está Él (Salmos 139.8-10).

Nuestro Jesús, el Amado de Dios, vivió en comunidad toda su vida, con sus padres, hermanos y más tarde, junto  a sus discípulos, sin embargo se retiraba con frecuencia o  se levantaba al amanecer para oír a su Padre y compartir con Él en el silencio, sus secretos (Lucas 5.15; Marcos 1.35).

«La armonía interior de saber que nunca estamos solos» Vanessa Belmonte.-

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● Sobre mi

Soy Estefi, la personita detrás de este blog. Abro espacio para compartir a pulso sobre mi camino de fe en medio de cambios de casa, diagnósticos tardíos y algunas contracturas.

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