Hola. Les comparto por acá lo que han sido estos primeros días de visita.
Por supuesto el día que llegué pude ver a mis padres y a mi chiquitita Leonor y la familia de mi hermano ¡Qué mejor bienvenida! Con ellos olvido sacarme fotos y no soy amiga de compartir por redes la carita de mi niña pero Dios sabe cuanto disfruto estos días de compartir con ella y toda la familia.
El día sábado 29 tuve la oportunidad de compartir junto a otras hermanas de una conferencia organizada por ministerio de damas de iglesia bautista de la zona. Fue un tiempo precioso junto a mujeres de diferentes congregaciones. La maestra fue una crack, la Ale Lomovasky, consejera bíblica y profesora en Academia Bíblica Forma. El año pasado tuve el privilegio de conocerla y aunque nos hemos visto solo un poquito, ha sido de gran bendición.
En esta oportunidad nos compartió apoyada en el capítulo 2 de Lamentaciones y otros escritos del profeta Jeremías. El título «¿Quién me sanará? ahondando sobre como Dios busca sanar nuestros corazones de las heridas que traemos, fruto de nuestro propio pecado, la ofensa de otros o infligidas a causa de pruebas que podemos experimentar en nuestras vidas. Fue bueno recordar a éste Dios soberano y como en medio del dolor Él pretende volverse para nosotras ciudad de refugio y bálsamo para curar.
En medio de todo lo que nos compartió, nos enseñó una idea muy práctica y sencilla que nunca se me ocurrió. Es así como un bachillerato de quién es Dios. El objetivo es poder escoger una letra del abecedario y escribir los nombres, atributos o acciones que realiza Dios, en resumen, describir quién es Él a partir de esta inicial escogida. Ello nos llevará a contemplar al Dios que nos tiene en Sus manos y sin más remedio, adorar.

Como el recinto pertenece al Seminario Guillermo Strong, ex ICAT tuve la providencial oportunidad de encontrarme con algunos de mis ex profesores y hermanos en esos dos años que curse materias del instituto.
El sábado fue también el día de despedida de las chiquitas del seminario. Dios nos regalé esta segunda y última oportunidad para poder compartir juntas. En vez de un adiós fue un hasta pronto, porque en las cosas del Señor ¡una nunca sabe cuando se va a reencontrar con la familia!


Al día siguiente tuve la oportunidad de compartir con los hermanos y hermanas de UCB Labranza ¡Y qué alegría el poder tener comunión con ellos este domingo! Sin duda reencontrarme con las caritas más que conocidas fue un refrigerio. Espero poder seguir teniendo oportunidades para compartir con ellos mientras estoy en Temuco.

Estoy expectante por lo que el Señor continuará haciendo por estos días.

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