Bitácora.

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  • Nuevo capítulo.

    Aunque me despedí de la isla y de la vida en ese rinconcito, me resisto a despedirme de este blog. Es por eso que decidí continuar publicando en este espacio y poniendo al corriente a mis lectores de los nuevos capítulos que Dios va escribiendo. Espero esta vez si, ser un poco más aplicada y compartir con mayor regularidad para no perder así la costumbre de anotar.

    «Si no se anota, no existe«

    Y si no lo anoto, al menos, lo olvidaré.

    Este 2026 esta comenzando con algunas novedades importantes, entre ellas, mi decisión por abandonar el trabajo social como salida laboral y la segunda, mi compromiso con quien es mi mejor amigo: Felipe. Sin duda que ambas decisiones no son cosa liviana, al contrario, son ese tipo de decisiones que hacen que nuestra vida de un giro en 180°. Por cierto que no fueron sin un dejo de nerviosismo, temor…pero escogí confiar y la calma que experimento hoy es profunda.

    Mis días estan en las manos de mi Creador, todos mis pequeños acontecimientos Tu desde antes ya los conocías y con ellos, me has unido a Tu historia ¡eso es increíble!

    Felipe, mi naranja completa.
  • La Bondad no huye en los días malos.

    Pucha que ha pasado tiempo, ¡3 meses ya! Y muchas cosas han ocurrido desde esa fecha. Me ha costado tanto sentarme a escribir, pero ya es momento…

    Después de 5 largos años de cuidado, recibiendo tratamiento médico, terapéutico y mucho amor de mis seres queridos y amigos, tuve en este invierno una recaída, y la depre esta vez se sintió diferente. Día a día todo se volvía un poco más gris, sintiéndome más cansada, melancólica y sin esperanza. Agradezco a las gallinas, al perro y a los gatos que me obligaban a levantarme para darles alimento. Cada ocupación, por más pequeña que fuese, me salvaron la vida en esos días. Sé que Dios, siempre Dios, estuvo detrás de cada cuarto de hora que pasaba en ese lluvioso Palqui. Estoy agradecida por mis amigos, dueños de la casa, que a distancia me obligaron a regresar a Temuco con mi familia por unos meses. No fue sino hasta cuando llegué a La «Araucamía» que fui asumiendo mi situación. Desde agosto hasta esta parte, han sido meses de recibir nuevos cuidados, amor y de comprobar como Dios me ofrece día a día una bondad tan inmensa e incondicional, bondad que de ninguna manera yo podría otorgarme a mi misma. La gracia no se gana, se recibe, por eso se llama gracia, alguien dijo por ahí. Así que aquí vamos, paso a paso sanando.

    ¿Y qué pasó con Chiloé? preguntarán…

    Antes de todo esto que les cuento, yo ya había tomado mi decisión de retornar a Temuco y ese plan se mantiene. Dentro de poco regresaré a la isla para despedirme de personas que conocí, de amigos y de la iglesia. Tendré solo dos semanas locas para vender, donar y hacer mudanza de mis cosas.

    Sin duda cada acierto y desacierto en estos dos años y medio se convertirán en valiosos aprendizajes que guardaré en mi corazón para siempre. Nunca olvidaré la bahía más hermosa de Chile.

    Cariños.

  • Nostalgia.

    Hola. Usualmente comparto por este medio actualizaciones y agrego una que otra foto para intentar entregarles una imagen más completa pero en esta oportunidad creo que no traigo mucho ni lo uno ni de lo otro.

    En Quinchao estamos saliendo de unos días muy fríos y entrando en una nueva temporada de lluvias. Los días son breves y oscuros, pero con todo, allí afuera se sigue cantando a Su nombre (salmo 148).

    Pasar mis días viviendo en un lugar retirado del pueblo y sin tanta compañía humana (porque la animal la tengo asegurada), me ha llevado a estar más reflexiva y ocasionalmente, más melancólica.

    Hay varias cosas en las que debo pensar, orar y ocuparme para este semestre pero al mismo tiempo me pregunto…¿desea mi Padre que haga todo esto?, ¿puedo hacerlo verdaderamente? Es increíble darse cuenta que lo frenético y apesadumbrado que a veces pueden estar nuestros corazones no depende necesariamente del lugar en dónde vives, tu estilo de vida o circunstancias externas, sino de reconocer que habitamos en el hueco de la cálida mano de nuestro Creador. Puedes tener la vida más ajetreada en una gran ciudad u, optar por un estilo de vida más lento en medio de un bosque insular, pero realmente nuestro espíritu encuentra quietud al hacer un espacio en nuestro interior para Él y reconocer que Dios está aquí y que estoy en Él cada minuto.

    Hay una nostalgia de Casa (no física, sino espiritual) galopando en mi corazón por estos días. No es falta de auto realización o soledad o escasez. Es un suspiro por Su presencia, es darme cuenta que Lo extraño más de lo que logro ser consciente.

    En medio de nuestra agitación interna y externa Dios se abre paso…¿reconoces Su voz?. Si es así, que el Señor nos ayude a abrir la puerta y aún, las ventanas de nuestras vidas de par en par para que Él entre y tomemos once juntos.

    Hay algo precioso que leí por estos días acerca de espiritualidad cristiana y quisiera compartirlo contigo:

    «En la meditación (cristiana), creamos un espacio emocional y espiritual que permite a Cristo construir un santuario interior en nuestro corazón. El maravilloso versículo «He aquí que estoy a la puerta y llamo […] fue escrito originalmente para los cristianos, no para incrédulos (Ap. 3.20). Los que hemos entregado nuestras vidas a Cristo necesitamos saber que él anhela intensamente cenar y tener comunión con nosotros. La meditación abre la puerta, y su objetivo es traer esta realidad viva a nuestras vidas. Este tipo de comunión transforma la personalidad. No hay manera de dejar encendida la llama eterna del santuario interior y permanecer igual, pues el fuego divino consume todo lo impuro (…) Cada vz más, todo en nosotros girará como un puntero, indicando el polo norte del Espíritu

    R. Foster.

    Recibe el abrazo del Padre en este día.

  • Cambios y nuevos desafíos.

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  • Actualizaciones N° 1. Febrero.

    ¡Hola! Muchas cosas han acontecido desde la última entrada.

    El mes de febrero ¡lo pasamos callejeando! pero callejeando con propósito. Tuvimos la preciosa oportunidad de servir junto a diferentes hermanos y hermanas en isla Meulín y el Campamento de familias IV en Licán Ray. Para mi siempre es mucho más que ir a servir, son instancias para conocer más a Dios, ver como Él actúa en la vida de las personas y también, estar con un corazón disponible a oír su voz y caminar hacia sus propósitos.

    Una llamada a disminuir la velocidad y poner curitas al corazón fue una de las cosas que el Padre trajo a mis oídos y ello sin duda es algo que está marcando hasta ahora mis pasos. Entrar en Su presencia continuamente es la brújula que sin duda nos ubicará en el lugar y con la intención apropiada. Él es el buen pastor que va delante de sus ovejas; sus prados son los más deliciosos y sus vigilias nos mantienen seguros (Juan 10). En Él, recibimos Bendición a manos llenas.

    Para no quedarme muy atrás, dedicaré las siguientes entradas para compartirles lo que ha traído el mes de marzo y abril, entre ello, cambios de casa, gallinas y nuevos emprendimientos.

  • Día de paseo y bautismos

    Ayer domingo 2 de febrero tuvimos nuestro esperado paseo de iglesia el cual incluía entre otras cosas, los bautismos de 3 queridos hermanos: Cristóbal, Fernanda y Marisol.

    El día no parecía auspicioso. En la noche había llovido a cantaros y por la mañana continuaban sus goterones...¿Será que se podrán bautizar los chiquillos? Entré en la duda. Pero alguien dijo por el grupo de la iglesia que estuviéramos tranquilos, ¡estamos en Chiloé! Y como que me había olvidado jaja. Para ser honesta, el día estuvo bastante tropical así que se logró desarrollar el programa sin problema.

    Nuestro lugar de encuentro fue en el hogar de los hermanos Rosita y Ernesto. La mañana estuvo acompañada de mates en la cocina, ¡la cual estaba temperadísima! (una casa chilota como Dios manda). Se pusieron las mesas y se aliñaron las ensaladas: La comida estaba lista.

    El plato de entrada consistió en una cazuela de gallina, la cual estaba riquísima. El plato fuerte fue un cerdo cocinado en caldero con variadas ensaladas y para el postre, unas agüitas calientes con calzones rotos hechos por la Juli (¡los mejores calzones del mundo mundial!)

    Después de nuestro almuerzo, a eso de las 15.00 hrs, tuvimos nuestra reunión y bautismos. Estaba algo frío pero nuestros hermanos aperraron y con alegría y calma se sumergieron en las aguas de la bahía de Quinchao. «He decidido seguir a Cristo» cantábamos la iglesia, mientras los hermanos pasaba uno a uno. Con abrazos y palabras de bendición recibíamos a Feña, Cris y Mari, inmortalizando cada momento con fotografías.

    El juego y las conversaciones acompañaron esta larga tarde de verano: Volley, paseos en bote, música y cabalgatas, acompañado por supuesto, de más mates y calzones rotos.

    Sin duda que disfruté muchísimo de esta especial reunión dominical : )

    Oren para que este 2025 podamos seguir creciendo en amor y unidad. Que nuestras vidas continúen dando fruto para la gloria de nuestro Dios y para testimonio de la comunidad de Achao.

    ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Salmos 133.1

    ¡Dios les bendice!

  • Despedida y bienvenida.

    ¡Hola y feliz año!

    Pasaron varias semanas entre la última publicación y esta. No podía no despedir el 2024 resumiendo algunos hitos de fin de año en fotos. Visitas, encuentros, paseos y más fueron la tónica de éstos últimos 2 meses y sin duda puedo decir nuevamente: ¡Dios es fiel!

    No puedo creer que en pocos meses más iniciaré mi tercer año viviendo en Chiloé y ¡pucha que bella escuela ha sido! En medio de alegrías y lágrimas, con salud y también parando en urgencias; con cielos acuarela y lluvias mil, compruebo la bondad de Dios que no se termina. Queda tanto camino aún y sigo tan necesitada de Su vida en este pocillito de greda.

    Que el Señor nos conceda en este 2025 un corazón más humilde, moldeable; un corazón que se alegre como nunca en Él y que le ame como cuando le vio por vez primera.

    «Una sola cosa pido al SEÑOR y es lo único que persigo: habitar en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR y buscar orientación en su Templo«. Salmos 27.4

    Gracias por leer : )

  • Vivir con la Sole.

    Hola amigos y amigas. Paso por aquí para compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la vida de a uno, de procesos y aprendizajes sobre estas épocas chilotas en soledad.

    Existe una disciplina espiritual, o hábito en la formación espiritual de la cual poco se habla: La Solicitud. Por ahora no hablaré de la Solicitud pero si de la soledad en sí misma, la cual he experimentando y me está transformando durante este año y 4 meses, desde que llegué a Quinchao.

    PROCESO
    En un principio fue algo un poco difícil. Siempre he vivido acompañada: Mi familia, la familia de unos tíos cuando viví en Santiago unos meses y mis compañeros de instituto cuando me interné un año a estudiar teología. Aún en pandemia nos achoclonamos como pudimos ante la ausencia de contacto social con el exterior.


    Venir a vivir a una isla con días grises y lluviosos resultó ser un gran desafío al cual, con el correr de los meses me fui adaptando poco a poco. Y aunque he hablado sola en voz alta toda mi vida, la cual es una especie de compañía extraña y patológica, nada reemplaza la búsqueda de una comunidad, en mi caso, personificada por la iglesia local de Achao, y por supuesto, no hace falta mencionar mi huésped permanente, Dios, mi amigo y Salvador.


    Para ser justa en un principio evité construir lazos más estrechos con mis hermanas, deseaba ir poco a poco y cuidar mi corazón en esta etapa inicial. Con el tiempo todo se fue afianzando, abriendome a esta familia y Dios me fue regalando amigos con quienes disfruto la vida mientras vivo en este rinconcito.

    APRENDIZAJES
    En muchas ocasiones las personas tienen una serie de reacciones frente al hecho de que me encuentre viviendo sola al poto del mundo como se dice jaja. Se sorprenden, felicitan, cuestionan o no entienden. Con calma y con cariño les cuento mi historia acerca de la tranquilidad con la que me tomo esta etapa de a uno a mis 34 años.
    Podría  dar lugar a mucho pesimismo en mi mente, pero por lo general me gusta ver «el vaso medio lleno» en estos asuntos y hacer el esfuerzo de visitar a gente o inventar caminatas. Tengo  amigos que también me acogen de manera constante y me invitan a su hogar, lo cual trae mucha alegría a mi corazón.

    Estar sola me ha permitido forjar paso a paso un estilo de vida o cultura en la que en el sosiego aprendo a cultivar una relación íntima con Dios, obviamente no sin mis traspiés de cuando en cuando. Las oportunidades que brinda la soledad son preciosas pero debo mantenerla a raya también para que no se vuelva costumbre ni forje mañas.

    UN EJEMPLO DEL CUAL TOMO NOTA
    En la vida del apóstol Pablo veo como, pese a su vocación personal e invitación para los hermanos a la soltería (1 Corintios 7.6-8), no se aisló y también, Dios no lo permitió.

    Pablo siempre compartió sus viajes misioneros con otros compañeros (Hechos  13.14; 16.6;), visitando a hermanos y hermanas en diferentes regiones y ciudades  (Hechos 20.2; Romanos 1.13), trabajando junto a otros en su oficio de hacedor de tiendas (Hechos 18.3-4) o aún más ¡compartiendo sus prisiones! (Hechos 16.23-25).


    Pablo siempre escogió la comunidad, Su Señor se la brindó. Creo que de esto se trata realmente cuando el Creador dijo que no era bueno para el hombre estar solo (Génesis 2.18). Quiero decir, no es el matrimonio el único camino, porque sino ¿Qué haríamos con los huérfanos y las viudas (en sentido literal) o con los «eunucos» de esta generación? Que por la aflicción que provocan sus afectos rotos por el pecado, en obediencia a Cristo han tomado el camino de la soltería y el celibato,  abrazando a sus iglesias como algo más que iglesias, como sus propias familias.

    EN CONCLUSIÓN
    Vivir en soledad pueden ser circunstancial o una elección, pero en Su soberanía Dios no nos deja ni dejará solos. Aún si vivieras en el lugar más remoto de esta tierra, allí está Él (Salmos 139.8-10).

    Nuestro Jesús, el Amado de Dios, vivió en comunidad toda su vida, con sus padres, hermanos y más tarde, junto  a sus discípulos, sin embargo se retiraba con frecuencia o  se levantaba al amanecer para oír a su Padre y compartir con Él en el silencio, sus secretos (Lucas 5.15; Marcos 1.35).

    «La armonía interior de saber que nunca estamos solos» Vanessa Belmonte.-

  • La aventura de hacer pan casero.

    ¡Hola! Hoy me gustaría compartirte acerca de dos deliciosas recetas de pan sanito que he encontrado.

    En este viaje de cuidar mi salud, me he encontrado experimentando la panadería por medio de diferentes recetas, tipos de harina e ingredientes.

    Entre nostalgias y frustraciones.

    Hacer pan en casa es una experiencia tan gratificante que a mi en particular, me conecta mi infancia en la casa de mis abuelos en el campo, con los ricos pancitos que sabía hacer mi abuela Chila y que su hija, mi tía Meche había aprendido a hacer también. No hay nada como el aroma de pan recién horneado inundando nuestra cocina, ¿verdad?

    En muchas ocasiones intenté hacer pan por mi misma pero no me resultaron, lo cual me frustró y me negué a seguir intentándolo. El único que me funcionó fue uno que aprendí durante pandemia, “pan de leche”. Son riquísimos pero también tienen mucho jaleo.

    Recetas

    En esta entrada, quiero mostrarte mis paso a paso de cómo hacer pan casero saludable preparado con harinas no refinadas. Empezaré por los ingredientes esenciales que necesitaremos y luego pasaré a la preparación de la masa.

    Mencionar que algunos de los ingredientes de las recetas originales las modifiqué para experimentar y adaptarme también, a los recursos con los que contaba en mi cocina.

    1. Pan antiinflamatorio.

    Ingredientes.

    • 1 ½ taza de harina integral
    • 1 ½ taza de harina de avena
    • 1 pizca de cúrcuma
    • 3 cucharaditas de polvo de hornear (yo igual le puse un poquitin extra)
    • 4 huevos
    • 2 cucharadas de miel
    • 2 cucharadas de vinagre de manzana
    • 1 chorrito de leche (si tienes vegetal, mejor)
    • 1/3 de taza de aceite de oliva (o corriente si no tienes)

    Preparación.

    Muy sencillo. Mezclas todos los ingredientes secos. Luego bates los ingredientes líquidos y los vas incorporando a los secos lentamente, revolviendo en todo momento hasta que quede homogénea. Como resultado obtendrás una masa bastante húmeda, la cual no amasas, sino que más bien lo depositas en un recipiente para horno. En mi caso lo hice en los que hago también queques, de los alargados.

    Opcionalmente, antes de meterlo al horno, piqué finito algunos frutos secos que tenía y lo rocié sobre mi masa, para que tuviera algo crunchy sobre la superficie.

    La temperatura del horno fue media y tardó alrededor de 40 min en cocerse.

    Me sorprendió mucho lo rico que quedó. Y nada tiene que ver la mano, fue la pura receta.

    2. Pan de avena y miel.

    Ingredientes.

    • 2 tazas de harina multicereal
    • 1 taza de harina de centeno
    • ½ taza de avena
    • 2 y ½ cucharadita de levadura en polvo
    • 1 cucharadita de sal
    • ¼ de taza de oliva (o corriente si no tienes)
    • 1 cucharada de miel
    • 1 huevo
    • ¼ de taza de jugo de naranja
    • ¾ de taza de agua

    Preparación.

    Nuevamente, mezclas todo lo seco, luego haces un pequeño orificio al medio y vas incorporando lo líquido. Amasas poco a poco hasta tener una mezcla homogénea para comenzar a ser amasada. Al parecer a mi me quedó algo seca por lo que se me resquebrajo al más tarde hacer los bollitos.

    Dejas leudar alrededor de 2 horas en un lugar cálido. En mi caso lo dejé abajo de la combustión lenta, la cual no estaba completamente en llamas sino que pronto debía cargarla un poco más, por lo que era un calor más bien suave.

    Al transcurrir el tiempo, amasé alrededor de 5 minutos más y armé los pancitos para hornearlos. Se recomienda dejarlos reposar otro poco pero yo no caché jjaj.

    Opcionalmente le agregué una semillitas de sésamo sobre los pancitos, pero no me convenció ya que se despegaron mucho!! Lo dejo a su criterio.

    La temperatura del horno fue media y tardaron alrededor de 25 min en cocerse.

    Perdón la calidá de la foto. No se ven tan bonitos pero quedaron ricos y blanditos.

    Ojito sobre el horneo: Siempre ir revisando la masa. Cada horno es distinto, con sus virtudes y mañas y tu seguro ya las conoces.

    PD: Y si estás suspicaz acerca de la miel, la cúrcuma o el jugo de naranja…no, no queda dulce.

    Espero que te hayan gustado estas recetas. Si las haces, ¡cuéntame!

  • Cuando el dolor y la esperanza se tomaron de la mano.

    Hola. ¿Cómo estás? Espero que muy bien.

    En la última publicación mencioné al inicio algo sobre «los no tan dulces» y es que en ese momento no deseaba realmente desarrollar mucho la idea. Pese a que lo que te voy a contar no es tan fácil de escribir, creo que tengo la necesidad y el deber de hacerlo, es saludable para mi y puede ser, espero, de bendición para ti.

    La historia.

    Desde hace 10 años atrás comencé a experimentar algunas molestias en mi cuerpo, principalmente muscular. Durante los últimos 2 años de la universidad (2015-2016) fui a diferentes profesionales: Kinesiólogo, quiropráctico, masoterapeutas y fisiatra, pero nunca tuve una respuesta concluyente en ese periodo por lo que renuncié a intentar descubrir que es lo que me ocurría. Esas molestias continuaron, con periodos en que cesaban y en otras ocasiones regresaban. De todos modos ya las había naturalizado por lo que seguí con mis actividades.

    Durante el mes de abril de este año sufrí una inadvertida crisis en la zona cervical, un dolor punzante entre las paletas me obligó a dirigirme a Urgencias. Tras varios días de analgésicos y alrededor de 3 o 4 meses de someterme a varios exámenes y consulta con especialistas, ya iba teniendo una respuesta: «Fibromialgia». Para ser honesta, yo tenía una sospecha desde hace tiempo pero prefería ignorarla.

    Estas semanas he ido poco a poco aceptando que realmente tengo esto. Hay ocasiones en las que pienso «no creo que tenga fibromialgia… ¿en serio?» pero luego me vienen los turururus (como decimos con la familia), volviendo a cero y aceptando éste hecho.

    Aún siendo creyente, mis niveles de estrés y sobrecarga estuvieron por sobre el límite muchos años, por lo que era esperable, en algún sentido, que mi cuerpo lo dijera. Sin embargo, Dios como un Padre que se deleita en la misericordia, ha sido paciente conmigo en estos últimos 10 años y más. Él nunca me ha dicho: «Estefania, cambia tu actitud» «Deja de estresarte tanto y ten fe», «ya po córtala», «esfuérzate un poco más y deja de pensar en eso»…no, él no es así. Siempre me acogió en esos días grises y torbellinos, recordándome Sus palabras de fidelidad y quedándose junto a mi mientras le pedía socorro. Nunca huyó ni le quitó importancia a mis penas. En cada ocasión me hizo saber que en verdad Él estaba ahí, estaba aquí.

    Hoy

    Me sorprendo al ver como por medio de esta situación el Señor me está invitando a entrar en nuevos ritmos de vida, más lentos. Aprendiendo a desarrollar una actitud de más gracia hacia mi misma y hacia otras personas que padecen dolor físico.

    Hay también algunos ajustes en mi estilo de vida que me encuentro realizando, entre ellos: Aprender a cocinar mi propio pan, estirarme en las mañanas (y a veces tirar pasos jaja). Tomar mis medicamentos, ser intencional en comer más frutas y hacer la caminata más larga en cada trámite achaíno, tomando la ruta de la costanera para no solo estirar las piernas sino que también para ejercitar la disciplina espiritual de la contemplación: La bahía y los Andes al fondo me han llegado a emocionar.

    Un pancito antiinflamatorio maravilloso que aprendí a hacer recién.
    Por lejos uno de los atardeceres más hermosos que el Creador me ha permitido disfrutar.

    En Jesús, y de una forma misteriosa pero preciosa, el dolor y la esperanza se toman de la mano. Oro y espero que en este nuevo camino, Dios siga formando en mi más y más a Su Amado y junto con ello, aprenda a ofrecer esperanza a otros que como yo decimos ay.

    Dios te bendiga.

    Gracias por llegar hasta aquí.