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Comenzar otra vez.

Nueva vuelta al sol con la mochila más liviana
Con una nueva Esperanza
Con amor renovado
En diálogo con mi Dios
Vulnerable
En paciencia
Y en silencio.
En un par de días cumplo un año en este rinconcito azul y con la esperanza, mirando a Jesús. Doy vuelta la página y prosigo a hacia delante, en miras de conocer a Cristo, el incomparable valor y mi Amor, en el anhelo ser hallada en Él (Filipenses 3.8-9a-13)
Para brotar
Escucho la semilla caer
Colores de otoño.
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Encuentros vitamina
Quedan pocos días para mi retorno a Chiloé y esta visita extendida a Temuco me ha permitido poder encontrar con personas amadas que Dios me ha regalado durante los años: La Ester Techy y la Cristi retoña, mujeres que siguen con un corazón niño y humilde las pisadas de Jesús y de quienes siempre estoy aprendiendo ¡admiro mucho a estas «trompetistas»! (talla interna).
Con ellas y otras personas a las que conocí estos días dimos la bienvenida a la estación abrigadita de tonos cálidos: El otoño. El fogoncito del viernes, las comidas compartidas, las risas y sobremesas largas (mi parte favorita) fueron un bello regalo para cerrar este viaje. Estos encuentros me hacen imaginar y anhelar nuestra vida en ese cielo nuevo y tierra nueva, a la mesa y en el camino disfrutando en pureza de la presencia de Dios para siempre.
Recargada y con algo de nostalgia me regreso al archipiélago, expectante de los nuevos desafíos que me propondrá Dios para este semestre.
Comparto por aquí algunas fotitos para la posteridad:

La hospitalidad y el servicio de Lilian. 
Con las chiquitas en la previa. 
Estirando las piernas bajo la lluvia. ..y la improvisada capa de Coni. 
Once y fogoncito. Gracias por leer hasta aquí!!
Un abrazo.
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El nuevo rostro de Un Puntito Azul.
Como nota extra, quería compartirles con alegría que el rostro de mi proyecto textual de Un Puntito Azul está cambiando. Hay muchas cosas en mi corazón sobre esto pero tardaría en describir así que mientras tanto te comparto por aquí algunos escritos y te invito a que abras esta humilde ventanita a lo Eterno (o al menos esa es mi intención) en Instagram: @unpuntito.azul



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Después de muchos días.
Desde el 15 de enero que no pasaba por aquí (¡me parecía que mucho más!).
El breve y no muy caluroso verano en Achao pasó rápido. La tranquilidad de este lugar junto con la compañía de algunas visitas que hospedé, las idas a la playa, las reuniones de oración de día y los ocasionales helados de tarde después del trabajo fueron un descanso que agradezco.
Ya en muy pocas semanas se cumple 1 año desde que llegué a Chiloé y han pasado tantas cosas. Cuando me preguntan por la vida en el archipiélago, por lo general las personas desean oír experiencias emocionantes pero para mi realmente, ha sido continuar la vida cotidiana en un territorio y cultura diferente. Muchos de los desafíos no son tan distintos al lugar de donde provengo y el deseo de Dios en mi para caminar con él cada día permanece; algunos días con entusiasmo y fervor y otros, en debilidad pero siempre Su voz llamando a mi puerta.
En este mes y a causa de algunas situaciones de salud me encuentro en Temuco. Venir aquí siempre me lleva a pensar desde afuera lo que ha sido y lo que será este nuevo periodo en la isla, lo cual me genera muchas emociones. Compartir con amigos, disfrutar a los seres amados y de los servicios de «la gran ciudad» como me gusta llamarle, me animan cada vez que vengo. En esta ocasión, tomando oportunidad también para contactarme con familia en Jesús con las que serví años atrás, esto ha sido muy bello.
Gracias a ti que me lees en este momento y que cuando te acuerdas, oras por mi y por nuestra iglesia achaína. Gracias a los que me escriben de vuelta.
Espero estar más presente por aquí para este 2024.
Un abrazo!! Dios te bendiga.
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Jesús, el aroma más fragante y el banquete a Dios.
Meditación no breve en Números 28.1-2
Leemos
El Señor le dijo a Moisés: «Da al pueblo de Israel estas instrucciones: las ofrendas especiales que ustedes presentan son un aroma agradable para mí; son mi pan. Asegúrense de que sean llevadas en el tiempo indicado y ofrecidas de acuerdo a mis instrucciones.
En este tiempo me he encontrado leyendo el libro de Números. Ha sido una lectura lenta y masticada, de por lo menos dos meses. Pese a que en sus censos hallan mis ojos tentación para el descanso, continúo el relato asombrándome de Dios y de Su historia con Israel. En este libro, uno de los cinco libros que compone el Pentateuco, se observa de manera constante a un pueblo que mientras camina por el desierto protegido por la fidelidad de un Dios que les bendice, se rebela en quejas y motines contra Él y contra Moisés.
En medio de la historia, en el capítulo 28 y 29, después de ser Josué designado como sucesor de Moisés, Dios les da instrucciones sobre ofrendas diarias y mensuales que el pueblo debía ofrecerle en adoración. Debo admitir honestamente que en el momento en que comencé a leer este segmento, había decidido implícitamente, leer sin mucha detención: Eran solo instrucciones sobre ofrendas en una época antigua, sin vigencia para una lectora de mi generación. Sin embargo me fui quedando y subrayando y me encontré con un detalle que me fue imposible dejar pasar.
Leo nuevamente
El Señor le dijo a Moisés: «Da al pueblo de Israel estas instrucciones: las ofrendas especiales que ustedes presentan son un aroma agradable para mí; son mi pan. Asegúrense de que sean llevadas en el tiempo indicado y ofrecidas de acuerdo a mis instrucciones.
Dios ordena que su pueblo le presente en determinadas fechas ofrendas especiales, ofrecidas en forma de sacrificio de ganado, en ofrenda de trigos, en olivas machacadas y bebidas fermentadas como se relatará más adelante. Un paréntesis: Cuando tengo ocasión de leer sobre ofrendas en el antiguo testamento como ésta vez, generalmente lo interpreto con mucha imprecisión y sesgo. El Dios de estas páginas me parece un Dios terrible y difícil de satisfacer. A estos hombres tembleques no les queda más remedio que quemar y derramar cuanto el Altísimo les pide…pero como digo, es solo imprecisión.
…las ofrendas especiales que ustedes presentan son un aroma agradable para mí; son mi pan.
¿Aroma agradable? ¿su pan?
Espera ¿acaso no somos los únicos hambrientos en la historia de Dios?
El escritor aquí nos está escribiendo las palabras de Dios: Las ofrendas que Dios ordena a Israel son agradables para Él, su alimento. Nunca lo había visto de esta manera.
El ganado, las olivas, el trigo y el vino que es acercado ante su presencia son para el Señor, agradables esto es: Un deleite, grato, un perfume. Él no solo disfruta de esas ofrendas si no que también expresa: Son su pan, esto es: Su comida, su provisión.
Al respecto, alguien comenta con atrevimiento santo que…
“Dios tiene hambre de nuestro amor, de nuestra devoción de todo corazón, de nuestra comunión con Él…si realmente amáramos a Jesús, deberíamos estar ansiosos de darle alimento en nuestras oraciones, anhelos y actividades; y deberíamos anhelar con intenso deseo que Él quede satisfecho” (Meyer).
Pareciera que lo que traemos a Dios de nuestras vidas…nuestras vidas, son un perfume para sus sentidos y también Su vianda. Me asombra meditar por unos momentos acerca de como el corazón de Dios puede ser satisfecho en nuestra comunión; disfrutamos de este pan compartido que es nuestra devoción secreta pero también, nuestra adoración en la vida ordinaria en el contexto de una comunidad.
Últimamente Jesús, Aquel que es el pan de vida (Juan 6.35) quién saciaría el hambre espiritual de hombres y mujeres a lo largo de la historia, sería también esta ofrenda especial a ser presentada delante de Su Dios y Padre. Para la posteridad de Su pueblo, el ganado, la oliva, el trigo y el vino como ofrenda sería insuficiente, «sombra» (como dicen los estudiosos) de lo que Dios haría más adelante con Jesús:
El cordero perfecto;
el trigo más limpio y su harina más tersa;
la oliva más turgente y jugosa;
y el vino más dulce,
Cristo, el aroma más delicioso y el banquete a Dios que satisfizo Su justicia por los pecados de las personas una vez y para siempre.
Lee: Hebreos 10.5-7

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En el lugar donde vivo.
La calle donde vivo es silenciosa, es casi como vivir en el campo ¡hasta un vecino gallo canta a deshora!
La casa aunque parece pequeña tiene numerosas ventanas que dejan entrar al gran sol, lumbrera mayor por la mañana. El techo es alto, de vigas a la vista, las cuales convidan generoso espacio para respirar y para soñar mientras levanto mi cabeza.
En el silencio y en la quietud de esta cabaña remota, mi corazón ansioso halla reposo en Su Hacedor. En su compañía anhelo construir junto a Él una habitación de paz que ofrezca refugio para todo aquel que quiera entrar.
«En paz me acostaré y así mismo dormiré; porque solo tu Señor me haces vivir confiada» ~ Salmos 4.8
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Todo tiene su tiempo.
Un hombre sabio de la antigüedad escribió: «Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora«. Durante las últimas semanas esas palabras no han dejado de hacer eco en mis oídos. y mi memoria.
Desde octubre hasta esta parte he gozado del privilegio de servir como trabajadora social en el hospital de la comuna de Quinchao. Ha sido una experiencia tan bonita, llena de aprendizajes, desafíos profesionales y no ausente de sorpresas del Espíritu, lo cual ha sido mi parte favorita.
He disfrutado mucho de las mini conversaciones con los pacientes (bueno, algunas no tan minis jeje). Hay dolor en la historia de esos hombres y mujeres de isla pero no sin atisbos de esperanza, de alegría, de un mañana. De regreso, todo lo que he tenido para ofrecerles ha sido un oído, una sonrisa, una oración; para los más severos, una talla para distender el momento.
Dios me ha sorprendido también con la bendición de una casita cerca del mar. En menos de un año de llegada ¡jamás lo soñé!. Cuando no lo merecía, a mi buen Padre del cielo le ha dado gusto regalonearme de esta manera. Oro para que esta cabaña sea como un refugio de paz y un lugar para cuidar el corazón de las personas …¿me acompañas en la oración?.
Desde hace 3 años, todo «ha tenido su tiempo» y no dejo de asombrarme y de emocionarme por las grandes cosas que Dios ha hecho y está haciendo para la honra de su Nombre y la demostración de Su poder. Espero más adelante contar la historia completa.
Que lindo que leyeras hasta aquí.
Gracia y paz.-

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Resúmenes después de semanas calladitas.
Han pasado más de dos meses desde que no me detengo por un momento en este blog.
-Visita a Meulín. Descubrimiento de carbonada con luche y caracoles.
-Visita a Temuco. Oraciones, consejos, arrullos y cuecas.
–Mente en renovación. La flama no se extingue, en retorno al Primer Amor.
-Reemplazos en el Hospital de la Familia y Comunidad del Archipiélago de Quinchao sí, así de largo es el nombre del «CESFAM con camas», donde me encuentro trabajando.
Si me pidieras un resumen en puntos, éste sería ni más ni menos. Y es que cada cosa es un mamotreto de aprendizajes y gratitud por lo que me toca escoger uno (posiblemente desglose alguno más en una entrada del futuro).
Viaje a La Araucanía.
¡Dios sabe cuanto necesitaba visitar a mi familia! Cuando me vine a Quinchao, venía convencida de que sería fuerte a esta separación y me adaptaría sin tanta dificultad pero con el paso de los meses no sólo he podido conocer más a Dios, si no también conocerme a mi misma, descubriendo que sin duda, me cuesta trabajo estar lejos, tira la sangre como se dice, tira el cariño.
Volver a visitar Temuco por dos semanas me permitió regalonear a mis seres queridos, tomar tiempo para el reposo, recibir consejo y oración, así como también, autoevaluar mi tiempo acá y preguntarle como tantas veces al Padre eterno, ¿y ahora, como sigo? estableciendo nuevos objetivos y recuperando otros que por diferentes circunstancias los perdí en el camino. Dios es fiel y en su compañía pude (y aún sigo en eso) aclarar mis pensamientos y escoger bajo Su dirección donde ir en los próximos seis meses.
Llegar a la casa y ver a mi preciosa Leonor más grande, pelucona, sociable y risueña me derritió y traté de pasar el tiempo que pude con ella, aprovechando cada minuto. Las sobremesas con los papás y la familia de mi hermano siempre es un buen momento para disfrutar y ponerse al día.
En este tiempo escogí también ayudar en esas tareas domésticas más finas y aunque parezca para algunos aburrido o agotador, a mi me relaja un montón, es casi como una terapia en la que me concentro y no me importa el tiempo que pueda tomar: La cosa es hacerlo bien, para la gloria de Dios. Pensar en la omnipresencia del Señor me hace ser consciente de que esta casa, es también su casa: Las sillas, la mesa, el wc y hasta esas cerámicas pegoteadas de aceite.
Las fiestas patrias de este 2023 lo pasamos con la familia de mi cuñada y fue muy especial. Y aunque los Lobos Contreras éramos un puñadito entre los Hernández, se dieron pequeños espacios para compartir con personas nuevas para nosotros. Tuvimos un invitado de lujo, cuequero total, don Gustavo Cornejo, el autor de la Cueca a la bandera y por lo que oí, precursor del BAFONA. Al ritmo de sus ochenta o noventa y tantos bailó una cueca con tanta gracia que nos emocionó.
No puedo dejar de mencionar acá la visita a mis hermanos y hermanas amigos. Fue un tiempo tan bello. Con algunos pude compartir un par de minutos, algunas horas y con otras hasta dos días, perdidas en el campo. Pudimos saber los unos de los otros, compartir historias, testimonios, consejos y oraciones. Personitas siempre tan atesoradas en mi corazón y un abrazo de Jesús en mi vida ¡soy tan afortunada de tenerles cerca!
Esto es solo un poquito pero quería contarte. Comparto por aquí algunas fotos para recordar esos días.

Las maravillosas tortillitas de papas de viaje a Temuco. 
La llegada y los besitos a esta preciosura del Señor. 
La Techy de mi corazón. 
Los tiempo profundos, sencillos y verdes con mi querida Cristi retoña. 
El desayuno misionero de Arielito a tierras lejanas y su despedida. 
La primera ida a la iglesia a nuestros treinta con mi hermanito del alma. ¡GRACIAS por animarte a leer hasta aquí!
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Acuarela.
Cuando el clima acompaña, casi siempre regreso a la casa más cerquita de la costanera, así como que no quiere la cosa, mis pies se apresuran hasta la orilla.
Contemplar el horizonte acuarela de los atardeceres se está convirtiendo en un verdadero pasatiempo terapéutico. En la mitad de muchos pensamientos, el sonido del agua, la silueta de las islas y el blanco de la cordillera que está en el fondo, son como un murmullo de Dios atrayéndome a la quietud, a la belleza y a la esperanza.
Miro y pienso que un día…
Hallaré mi sincera vocación,
La iniquidad de los corazones desaparecerán, la mía y la de todos.
Dejaré de luchar,
me dejaré encontrar por el Amor para siempre
y caminaré con confianza hasta Su mesa.

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Viajes de visita y nuevos oficios.
Hace poco tuve la oportunidad de realizar una visita sorpresa a mi querido Temuco. Compartir tiempo con mi familia y algunos amigos queridos fue verdaderamente, mi regalo adelantado de cumpleaños. Estos días consistieron en conversaciones largas con mis padres, regalonear a mi sobrinita amada, la Leito, «mi cotina y mi vida»; visitando a familiares en Nueva Imperial y también uno de mis dos domingos, a la iglesia de Lautaro. Fue un abrazo para mi almorzar y desayunar con amigas, pero por sobre todo disfrutar de acogedoras caminatas bajo lluvia y frío. Fue una quincena de descanso pero también, de hacer una mini revisión de lo que ha sido hasta aquí mi estadía en Chiloé y qué es lo que observo en el horizonte para el tiempo que viene.
Con la ayuda nuestro buen Dios y personitas que puso en el camino, surgió la posibilidad de realizar un reemplazo por casi todo el mes de Julio en el Hospital de Achao, por lo que el día lunes 3.07 a primera hora me dirigía a la oficina de Finanzas de éste establecimiento. Sin duda ha sido una semana de inducción intensa: Aprendiendo como funcionan diferentes plataformas, el acceso a cartolas, el uso de libro de actas, los famosos «devengos» (que hasta hoy me cuesta comprender exactamente que son! jaja), las cifras exactas con sus respaldos respectivos, etcétera. Lo más bonito ha sido conocer personas nuevas, que con su alegría y buena disposición para instruirme en estos menesteres, han alivianado mi trabajo y disminuido mis ansiedades correspondientes.
Pese a que la Contabilidad es un universo completamente desconocido en mis facetas humanistas, veo en este desafío la provisión del Creador, ese que alimenta hasta los bichitos más pequeños; así como también, una ocasión para crecer como persona en toda su integralidad: Ocupacional, emocional, social y espiritualmente… ¡Dios es bueno! y respondió afirmativamente a mis accidentadas oraciones.
«Que Dios tenga misericordia y nos bendiga;
que su rostro nos sonría con favor»
Salmos 67.1